Un tema recurrente en blogs y podcast que he frecuentado en los últimos meses, es el de las capacitaciones en BIM Management, y la opinión generalizada es que un curso o un máster no te hace BIM Manager, sino que este rol nace de una experiencia que pasa por cubrir actividades de varios escalones dentro de la cadena que conforma un equipo de trabajo. De allí que decidí abrir este primer artículo sobre las -cada vez más ubícuas- ofertas de capacitación en BIM Manager.

La intención de este artículo no es satanizar estás capacitaciones o quienes las imparten (soy fiel defensor del aprendizaje continuo), pero si resaltar que en ocasiones se están ofreciendo como un fast-track para ser un experto BIM, como si se tratase de un atajo a una posición gerencial, sin necesidad de experiencia en el abanico de roles y capacidades que debe tener un equipo de trabajo bajo entorno BIM.

Muchos de quienes buscan estos cursos lo hacen con el interés de conocer BIM por primera vez, seducidos por las bondades de la metodología, y otros en una posición intermedia que buscan extender sus horizontes y sus metas profesionales en el ramo. Sin embargo he notado poca claridad en los requerimientos mínimos para realmente sacar provecho de un curso de BIM Management, y en el manejo de expectativas de los resultados, y las eventuales aspiraciones de quien lo toma. Quizá en buena medida es un tema comercial: no es muy rentable dejar por fuera un potencial cliente (al fin y al cabo, hablamos de un negocio) dispuesto a pagar incluso miles de dolares por una capacitación. Sin embargo, parecieran estarse gestando camadas de BIM Managers y BIM Experts que con poca o ninguna experiencia en un proyecto real bajo esta metodología, más que la recibida en un curso que les vendió la promesa de aprender BIM a un nivel gerencial en pocas semanas, y esto no en absoluto positivo.

Podríamos pensar que todo aporte en conocimiento es bueno, que al fin y al cabo mientras más se extienda el conocimiento podremos esperar una industria AEC más comprometida a la adopción BIM. Si bien esto es cierto en gran medida, también podemos ser víctimas de un efecto contrario: la perpetuación del pensamiento de que “BIM es aún algo que está incompleto” o de adopciones fallidas (más implantación que implementación) por falta de claridad en cómo enfrentar estos procesos.

¿Cómo ocurren estos últimos escenarios y qué relación tienen con una capacitación sin comprensión o experiencia?

Por un lado está el caso de compañías entrantes en la senda de la implementación, que encuentran lógico el contratar un BIM Manager para dar este gran paso, pero que interpretan los masters como una especie de certificación, llegando incluso a colocarlo como requisito en perfiles de postulación -caso real que observé recientemente. Si estas empresas no tienen un patrón de comparación, puede toparse con un autodenominado “BIM Expert” que no ha modelado jamás -igualmente, también un caso real. El resultado es obvio: tarde o temprano sentirán que no hay claridad en el proceso, y el culpable a señalar muy seguramente será metodología, tachando al BIM de ser algo que aún está incompleto, y de que no está adaptada a lo que realmente necesitan.

Otro caso posible, es el toparse con el efecto Dunning-Krugger en un BIM Manager con experiencia -casi- exclusivamente académica: una falsa sensación de expertise da cabida a consultores en implementación con muy poca preparación, asesorados por la sobrevaloración mental de su know-how, que puede dejar muchos cabos sueltos en una implementación, al no comprender que el BIM no se trata de soluciones “pret-a-porter” que repitan recetas recibidas en cursos, sino que al contrario, aún con los estándares vigentes y por venir, son mucho más cercanos a un traje hecho a la medida, una Alta Costura metodológica. El resultado no es distinto del caso anterior: implementaciones incompletas, inadecuadas y fallidas.

Ambos casos pueden dar resultados que frenan el impulso a la adopción en nuestra industria AEC, ya que precísamente los mayores críticos del BIM suelen ser precísamente aquellos quienes se toparon con un camino tortuoso -y costoso- que lejos de brindar certeza de la rentabilidad y el potencial para desarrollar mejores proyectos, les ocasionó traumas, pérdidas y desilusiones.

Un simple tema semántico

Evidentemente el fin de todo profesional al buscar un conocimiento académico es ese elemento nivelador e impulsor de aprendizaje, que puede incluso aportar lo que tomaría más tiempo bajo experiencia en campo. El tema no es la capacitación per sé, y la idea no es catalogarla de innecesaria o inadecuada, sino el entendimiento de que el BIM Manager, como todo rol de gestión y/o gerencia, requiere de un bagaje de conocimiento y experiencia importante e ineludible. Quizá incluso el tema es semántico, ya que si hablásemos de capacitaciones en metodología BIM, sin usar el calificativo de “manager”, sería no sólo más honesto el mensaje del alcance de estas formaciones, sino también controlan la expectativa de quien está ávido de recibir la formación, especialmente en esta era donde la inmediatez está entre las principales aspiraciones de la gente, y el aprender de 0 a 100 en pocas semanas suena demasiado bueno como para dejarlo pasar.

El BIM como metodología relativamente jóven sigue teniendo áreas grises en términos de implementación, y quizá más en nuestra región latinoamericana. Si bien el tema de estándares (como la recién lanzada ISO-19650) buscarán brindar un entendimiento más ordenado del tema, es lógico -y quizá esperable- que aparezcan concepciones poco adecuadas sobre procesos y cambios de paradigmas. Queda de parte de quienes estamos avanzando en esta travesía de la adopción BIM el continuar la labor evangelizadora de la metodología, no sólo de qué es BIM, sino de qué no es BIM.

¿Tienes alguna opinión sobre el tema? ¿Has pensado, o has tomado alguna capacitación en el tema BIM? Espero ansiosamente oír tus comentarios.

Publicado originalmente como artículo en LinkedIn Pulse